miércoles, 22 de agosto de 2012

El gobierno Santos hace aguas

Por Carolina Trens
El actual gobierno de Colombia se adentró en uno de sus peores momentos y no es por la crisis mundial del capitalismo, aun cuando el país tiene síntomas evidentes y serios de recesión económica. Tampoco es por culpa de las “locomotoras santistas” del desarrollo, que nada que arrancan. No es culpa de que la Ley de Victimas y Restitución de tierras se haya quedado en el papel y en el papelazo que hizo el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon asistiendo al pomposo acto en donde se sancionó dicha ley.
Ni siquiera tiene que ver, aun cuando es un asunto de suma importancia, el destape de la olla podrida donde se cocinó durante un año la reforma a la justicia. Que por fortuna la opinión democrática que aun sobrevive en el país logró mostrar que lo que estaba a punto de aprobarse era, el acuerdo entre congreso, gobierno e interesados directos de la derecha pura, para darle definitivamente pena de muerte a la Justicia.
No es la vergüenza por ver desfilar hacia la cárcel a la decimosegunda – de trece -Presidenta del Senado Dilian Francisca Toro, acusada de lavado de activos y paramilitarismo. Tampoco el mayúsculo escándalo de la extradición por narcotráfico y crímenes de lesa humanidad (paramilitarismo) del jefe de seguridad de Uribe, General Santoyo.
El momento crítico de Santos no tiene que ver con la enfermedad de su Vicepresidente quien luego de una penosa enfermedad dicen, despertó del coma con el hemisferio “uribista o derecho” del cerebro más desarrollado que el izquierdo.
Tampoco por las luchas de los pueblos indígenas que cualquiera consideraría que lo han puesto en jaque con ese grito de la entraña de la madre tierra que exige paz y justicia.
No es porque a Santos lo desvele la propuesta de constituyente – léase golpe democrático de estado – que impulsa su anterior jefe Álvaro Uribe.  Santos ya ha oído que el Puro Centro Democrático[1], según la sapiencia popular, no puede ser Democrático por que lo dirige Uribe Motosierra,un narco paramilitar, no puede ser Centro por que evidentemente Fernando Londoño Hoyos es la derecha absoluta y no puede ser Puro por la presencia ahí de José Obdulio Gaviria[2]. El PCD es más bien el partido de: Políticos Corruptos Desesperados.  
Lo que está tocando fondo, lo que hace crucial o distinto a este momento de otro, lo que se está tornando irreversible es la forma de gobernar de Santos. El presidente colombiano posa en la UNASUR de izquierdista, pero para todo el país es claramente de derecha: su política pro imperial, de saqueo de la riqueza nacional por las transnacionales y su guerra civil lo demuestran claramente. El es del partido de la Unidad Nacional o narco paramilitar; casi todos sus lideres están presos o tienen procesos vigentes, pero también se proclama liberal o neoliberal según el caso, o de la tercera vía si se requiere. Dice querer resarcir a los mártires con la Ley de Victimas y restitución de tierras, pero deja intacto el andamiaje paramilitar. Tiene el discurso de la prosperidad para todos, pero sigue con la anti popular “seguridad democrática” del anterior gobierno que solo sirvió a los inversionistas ricos. Tiene un repentino afecto por el presidente Chávez, pero su corazón late por sus amos del norte. Santos también es ambientalista en las cumbres internacionales, pero su “locomotora minera” va ha arrasar con la amazonia.
Y la peor de todas estas incongruencias: Santos tiene los bolsillos rotos o empeñados, sobre todo ese bolsillo donde dice tener guardada la llave de la paz. Tiene los bolsillos llenos de plata para la guerra – Colombia es el país que destina el más alto porcentaje del PIB para gasto militar en América Latina, no le importa que más del 25% de la población colombiana, entre muertos, heridos, desaparecidos, desterrados, haya sido afectada directamente por esa guerra. Nuestro territorio, nuestra soberanía está alquilada al Comando Sur, así como nuestros puertos y mares están entregados a la IV Flota naval de EE.UU. Santos dice que es el presidente de la paz pero incrementa la guerra.
¿Será que el presidente de los colombianos vive en “cuerpo ajeno”? ¿Y libra una denodada lucha contra su yo perverso y maléfico?
La verdad es que Santos, como buen representante de la ya casi desaparecida burguesía bogotana, ha tratado de revivir la vieja política de sus antecesores de la “combinación de todas las formas de opresión”: aparentar una democracia dentro y fuera del país, mientras lo que se hace es la política de tierra arrasada. Santos quiere revivir lo que se conoció como “la democracia más antigua del continente” y su capital “la Atenas suramericana”, mientras el país cobraba más victimas que todas las dictaduras militares del Cono Sur juntas.Su antecesor rompió con esa tradición y el costo fue alto: Colombia terminó aislada y fuertemente cuestionada, al mismo tiempo que no se logró ninguna victoria militar sobre la insurgencia, ni ningún aplastamiento del movimiento popular.
Santos se equivoca estratégicamente, la putrefacción y el carácter genocida del poder en Colombia que se ha develado en los últimos años no se podrá maquillar nunca más. Tampoco la responsabilidad de la clase dirigente. El pueblo colombiano ha madurado en su resistencia y todo parece indicar que se avecinan grandes luchas.
Como decía el presidente Salvador Allende: más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre construyendo para siempre su libertad.


[1] PCD: partido del uribismo “pura sangre” literalmente, extrema derecha unos y ultraderecha el resto.
[2] JOG: ideólogo y estratega de Alvaro Uribe, primo hermano y abogado de Pablo Escobar Gaviria jefe del Cartel de Medellín. Agente desestabilizador de gobiernos como el de Hugo Chávez, Manuel Zelaya, Rafael Correa.

viernes, 15 de junio de 2012

Las guerrilleras de las FARC a Rosa Elvira Cely

Por Carolina Trens
Según cuenta la historia, la primera mujer maltratada fue Eva, incluso antes de su creación. Dice la Biblia cristiana que el hombre fue hecho a la perfección, a “imagen y semejanza” divina o sea de Dios. La mujer no. Somos solo parte física, corporal de esa perfección - simples humanas y además, con una rara inclinación al pecado. Dios conoció la ira por culpa de Eva la desobediente, la rebelde, la del pecado y por eso mereció la persecución y la vejación.
Sobre estas premisas religiosas se erigió el mundo de la inquisición que incineró a cientos de miles de mujeres, por atreverse a pensar y peor aún a hablar; hoy esas “brujas” son consideradas científicas, médicas, periodistas, líderes sindicales, guerrilleras, estudiantes, ingenieras, astronautas, presidentas, boxeadoras, matemáticas, atletas, pintoras, músicas, poetas,  etc. Los cambios culturales, a diferencia de los cambios políticos o económicos, duran más que siglos. Y las luchas de las mujeres han sido tan largas como la historia misma de la humanidad.
El terror y la violencia ejercido contra seres humanos siempre ha tenido patrocinadores, artífices, generadores, fundadores y ¡oh casualidad! han tenido en común una ideología, la que hoy denominamos fascismo. La Inquisición se dedicó a culpar, detener, juzgar y condenar a muerte a millones de personas “paganos” y “herejes” por pensar distinto; los nazis de Hitler hicieron lo propio; conocidas son las andanzas de CIA norteamericana, los electroshocks modernos con los que pretenden borrar las mentes y los cuerpos humanos y crearlos de nuevo a su antojo. Luego trasladarlos como política de sometimiento a otros pueblos, los shocks son las guerras, los golpes de estado, atentados terroristas, desastre naturales. Sobre este ablandamiento viene el shock económico, implantación de medidas económicas frente a las cuales no queda fuerza para luchar, pero si alguien que resiste recibe el tercer shock en prisiones como Guantánamo o Abu Ghraib[1]. 
En Colombia los paramilitares se han encarnizado con sus victimas femeninas; lo mismo han hecho sus partners de las Fuerzas Armadas del Estado. El país aún espera justicia por cientos de casos como el del teniente Raúl Muñoz de la Brigada Móvil Cinco del Ejército, quien violó a dos niñas y asesinó a una de ellas  y a sus dos pequeños hermanos. Este es el país de los hornos crematorios y de las motosierras, el país de la “democracia genocida” que tortura, desaparece, asesina, masacra. El país donde miembros del Honorable Congreso aplaudieron de pie y públicamente a paramilitares y narcotraficantes.
Estas atrocidades, como también la terrible muerte de Rosa Elvira Cely, se inscriben en el marco de un régimen político fascista.  
En particular, “Los hombres que no amaban a las mujeres” por lo general obedecen a esa misma ideología fascista. Lo describe magistralmente Stieg Larsson en su famosa novela que lleva ese nombre. Describe el entramado de un enorme fraude financiero internacional, la historia de una rica familia sueca de pasado nazi, donde la protagonista es violada y torturada por el padre y el hermano, quien lleva 40 años secuestrando, violando y asesinando mujeres en el sótano de su mansión. La joven huye a Australia para preservar su vida.
En Colombia miles de mujeres escogen el camino de la lucha armada, unas acosadas por la violencia oficial, otras por circunstancias económicas y en negación total al destino de la prostitución, de la manipulación, de la esclavitud, otras buscando oportunidades de superación académica. En las filas de la insurgencia se cuenta con más del 25% de mujeres combatientes, máxima expresión de conciencia revolucionaria, de generosidad, de valor, de sacrificio frente a la Patria que se construye. En las filas de las FARC las mujeres guerrilleras encuentran hombres que si aman a las mujeres.
En primer lugar porque cada una, al igual que ellos, tiene una trinchera para luchar por sus derechos, un fusil y una casa a cuestas. Por que sus opiniones políticas o militares cuentan lo mismo que las de los hombres a la hora de tomar decisiones. Porque pueden pelear de pie con el fusil apoyado en la cintura, de frente a los “hombres de acero” del ejército del estado. Porque pueden hacer discursos en las plazas públicas, pueden leer, estudiar, trabajar, cantar, bailar, crecer al lado de sus hombres guerrilleros, ser rebeldes y tiernas, maternales con sus compañeros de armas, con sus hijos y su pueblo. Porque los Reglamentos Internos, el Estatuto de las FARC las pone en igualdad de condiciones, con los mismos derechos y deberes.
En la guerrilla se produce la realización plena de una mujer. Es admirable y triste a la vez, como es admirable el tesón de la resistencia del pueblo colombiano frente al terror del estado y como es desoladora la falta de cambios estructurales que requiere el país. La realidad es que la mujer guerrillera se despoja del yugo patriarcal, ella es una combatiente, no es solo la hija de alguien, la hermana, la esposa, la madre. Ella es un ser en si misma, independiente, pensante, libre. No es la costilla de Adán!
Las guerrilleras de las FARC creen en el Dios de Spinoza, el que dice: “Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. …. Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. … Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno”.
El infierno en Colombia esta garantizado, el cielo se conquista. Y ahí están altivas e invencibles las guerrilleras de las FARC tantas como no las hay en ningún partido político en Colombia, las Policarpas del  presente. A Rosa Elvira, a su madre y a su hija se les lleva en el corazón y en los propósitos de la lucha.


[1] Naomi Klein, La Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre

sábado, 28 de abril de 2012

No es un país… es una vergüenza!


Por Carolina Trens
Los colombianos hemos cargado por largo tiempo histórico con muchas vergüenzas. Los atentados contra el padre de la Patria, el libertador Simón Bolívar, por ejemplo, de uno de los cuales da cuenta la truculenta estrofa de Luis Vargas Tejada:
Si de Bolívar la letra con que empieza
y aquélla con la que acaba le quitamos,
«oliva» de la paz símbolo hallamos.
Esto quiere decir que la cabeza
al tirano y los pies cortar debemos
si es que una paz durable apetecemos.
Y como si hubiéramos sido marcados por Dios como el Judas, seguimos el camino de la infamia con el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y así sin tregua hasta mediados del siglo pasado cuando intereses oligárquicos y estadounidenses decidieron que el “tirano” tenía el nombre de Jorge Eliecer Gaitán y que para lograr la “paz” había que cortarle la cabeza y para que no anduviera por la insurgencia colombiana y también para que rimara el verso - “los pies”.
Cargamos con la ignominia de hornos crematorios, de fosas comunes, de cientos de colombianos despedazados con motosierras, de miles de desaparecidos y torturados de todas las edades, mujeres niños, jóvenes, viejos. En una sola campaña electoral (1990) el asesinato de cuatro de sus candidatos presidenciales: Luis Carlos Galán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro. Este sí un “despeje” sangriento, el que le abrió las puertas a las políticas neoliberales de la Constitución del 91.
Cargamos con el cinismo del narcotráfico y el narcoparamilitarismo, conveniente solo a las ganancias de los bancos nacionales, de EE.UUU y de la cultísima Europa, a los negocios de las transnacionales. La próspera economía de la “confianza inversionista” que recibe por concepto del narcotráfico entre el 2 y el 3% del PIB.
Cargamos con el holocausto organizado por una rama del poder político contra otra rama el poder Judicial, porque el poder judicial se volvió “tirano” peligroso para el ascenso del fascismo militar y mafioso.
Cargamos con la indigencia y miseria  de más de la mitad de la población del país y con la pobreza del otro tanto, con la ostentación de tres o cuatro banqueros entre los más ricos del mundo. Con la guerra civil,  la dependencia, el subdesarrollo y con liderazgos de un atraso inmarcesible, tanto,  que no supieron construir el capitalismo.
Es por eso que la Cumbre de las Américas fue convertida por el presidente Santos en una pobre reunión para dos: él mismo y Obama. Santos pasará a la historia como el presidente que convocó a la última Cumbre sin darse cuenta de que América Latina ya no es de los gringos, que es la UNASUR la que adquiere el nuevo poder político.
Obama para no perder del todo el viaje pone en marcha el TLC con Santos, sin reparar en el hecho practico y elemental de la destrucción casi total, por cuenta de los inviernos y de la corrupción, de las vías carreteables del país, de los puertos y aeropuertos; y sin importar que el TLC sin duda acabará con las pocas posibilidades económicas y de independencia del país. Es por eso que la dignidad de la Patria corrió en Cartagena por cuenta de las putas, que ellas si supieron con valor reclamar lo suyo.   
Sin reponernos aun de la visita del presidente estadounidense, llega a Colombia por primera vez el ministro de Defensa israelí Ehud Barak. Vino a prolongar la guerra interna con la que cargamos hace más de medio siglo y a abordar "temas de interés geoestratégico” que seguramente tienen que ver con la ampliación del escenario de la confrontación armada al continente. Israel quiere vender aviones no tripulados a Colombia, “estrechar cada vez más las relaciones con Colombia no solo en defensa sino también en otros asuntos” dice Barak, cuales serán esos “asuntos”? Generar una nueva carrera armamentista porque la del 2010 que solo en Suramérica superó los 63.000 millones de dólares les parece poca cosa? Preparar la intervención contra Venezuela o directamente la guerra contra Brasil? Desde Colombia a través de las bases militares existentes se ejerce por parte de EE.UU e Israel el control militar de la región y se avanza sobre Africa?
Y tenemos los colombianos que cargar con ser el Caín de América?
Para rematar la oleada de fatídicos visitantes, descendió en nuestra pobre tierra el verdadero rey: Mariano Rajoy. Imposible hacer un recuento de lo que ha significado la relación de empresas españolas con Colombia, se podría resumir en voracidad de ellos y entrega vergonzosa por parte de cipayos nacionales de nuestros bienes públicos, recursos naturales y utilidades. Sin ruborizarse JuanMa Santos, rodilla en tierra, le reitera: “Aquí no expropiamos”. Y tenemos que cargar con esto? Frente a Rajoy cuyas políticas han hundido a España en una insondable catástrofe social? Porque no nos digamos mentiras: el Zapatero socialista gobernó su país con los programas y políticas del PP, igual que Santos que hoy gobierna con los huevitos[i] de Uribe.



[i] Álvaro Uribe se refería a la seguridad, a la confianza inversionista y a la supuesta política social como a los “tres huevitos de la Seguridad Democrática” su política de gobierno.



viernes, 16 de marzo de 2012

Papel del poder mediático en la guerra civil colombiana

                                  
Por Carolina Trens
A las mujeres, especialmente guerrilleras
Todos los días alguien, de los pocos pero muy poderosos personajes de la política colombiana o imperial, le increpa a las FARC porque no se dan cuenta de “cómo ha cambiado el mundo”. Lo primero que hay que preguntarse es ¿el  mundo ha cambiado con respecto a qué? ¿A la edad de piedra?  Y lo otro inquietante es ¿el mundo ha cambiado en beneficio de quiénes?
En medio de cambios evidentes y asombrosos de los que la humanidad debe sentirse orgullosa, la vida de miles de millones de niños, mujeres, hombres sigue siendo de miseria, hambre, violencia, sometimiento e indignidad. En los temas de justicia, equidad y libertad el mundo de la posmodernidad está peor que en la edad de piedra.
Los medios de comunicación: radio, televisión, prensa, comunicación electrónica como el vídeo e internet, son muestras de un altísimo desarrollo tecnológico puesto al servicio del enriquecimiento, de perpetuar la dominación del 1% de capitalistas sobre el 99% de nuevos esclavos. Mientras el dinero, las ganancias o la plusvalía viajan por el ciberespacio a velocidades inimaginadas,  va multiplicándose y matando todo a su paso: tejidos sociales, soberanías, territorios, medio ambiente, democracias, culturas…... Este proceso llamado mundialización – globalización va acompañado por dos ejércitos: uno, la OTAN con todos sus pequeños satélites mal llamadas Fuerzas Armadas Nacionales y otro, los medios de comunicación de masas, los cuales, con una cortina de humo de última  tecnología van encubriendo los crímenes cometidos por el primero.
Colombia es un fino ejemplo de cómo funciona ese nuevo poder mediático en medio de una guerra civil que se prolonga por más de 60 años.
El Estado en Colombia tiene a su servicio, como si fueran la policía o el ejército, a los medios de comunicación que difunden, de acuerdo a los intereses de transnacionales y capitales nacionales, programas políticos y políticas económicas, orientaciones ideológicas, imposiciones de verdades amañadas, imágenes forzadas, mensajes subliminales, al conjunto de la sociedad. Esto a máximas velocidades y con impecable eficiencia, empleando medios tan antiguos como la radio y tan nuevos como el twitter, pero con el mismo atávico fin de reforzar el unanimismo, de crear la sensación de que todo está divinamente. Perfectamente los medios en Colombia podían tener un único twitter: @cajasderesonancia_co!!!
Noam Chomsky, filósofo, activista, autor y analista político estadounidense, elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios: la estrategia de la distracción,  crear problemas y después ofrecer soluciones, la estrategia de la gradualidad, la estrategia de diferir, dirigirse al público como a criaturas de poca edad, utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión, mantener al público en la ignorancia y la mediocridad, estimular al público a ser complaciente con la mediocridad, reforzar la autoculpabilidad, conocer a los individuos mejor de lo que se conocen ellos mismos. Con ellas, la guerra civil en los medios se ha convertido en un espectáculo excitante que llega a la gente a través de los sentidos, sin la intervención del raciocinio. La guerra se ve, se oye pero no se entiende;  de esa manera el receptor legítima el uso de la fuerza: si mataron al activista de derechos humanos, “por algo sería”. Para los medios, el “enemigo” es la insurgencia aun cuando todas las estadísticas atribuyan las violaciones, las torturas, las desapariciones, los falsos positivos, los desplazamientos forzosos, las masacres, etc. a las FF.AA. y a sus socios paramilitares;  atizan el odio, señalan y juzgan, deciden qué es patriotismo, democracia, verdad o mentira, borran la “neutralidad” y la “objetividad” de la información. Confunden cínicamente: ahora está de moda hablar de bandas criminales en vez de paramilitares, o de las tan aclamadas en el Congreso de la República, Autodefensas, o de parapolíticos, o de narcoparapolíticos.

El Caguán, la zona de despeje, lugar de las negociaciones de paz, fue satanizado por el poder mediático: repitieron tantas mentiras tantas veces, que las volvieron casi verdad: las 10 estrategias de Chomsky se volvieron … cartilla!. Nunca han dicho que en la zona de despeje no hubo una sola muerte violenta, una sola riña callejera. Que los pequeños negocios crecieron en un 300%, que estaba prohibida la pesca indiscriminada, la quema de bosques, la contaminación del agua. Esto para no decir que se estaba decidiendo el futuro del un país en paz, mientras el presidente Pastrana acordaba con los gringos la guerra con el Plan Colombia.

Entonces, el poder que se le asigna a los medios en la guerra civil colombiana es el de replicar el poderío económico y político. En ese orden tenemos “una sociedad moderna globalizada” donde los principales poderes radican en lo económico y lo mediático, relegando a un tercer lugar al poder político.  La Organización Ardila Lulle (OAL) cuyo dueño aparece entre los 100 más ricos del mundo (mundo descrito arriba) cuenta entre sus mas de 80 empresas con una veintena de medios de comunicación como RCN radio, Básica, Antena 2, La Mega, Rumba, RCN Mundo radio-internet, RCN TV, TV Colombia, NTN24, RCN internacional, noticias, novelas, entretenimiento, etc., prensa, Editorial Televisa Colombia revistas, medios electrónicos e-nnovva para internet, RCN comerciales, telefonía Uff Movil.
El Grupo Santodomingo, de otro magnate colombiano, es dueño de Caracol TV, Caracol TV internacional, Novelas Caracol, Gen TV Canl8 en EE.UU, del diario El Espectador, la revista Cromos y Shock, Radio Latina en internet, de Cine Colombia, Celumovil, UOL Colombia, fue dueño de TV Cable y de Caracol Radio. El único diario nacional en Colombia es el periódico El Tiempo: sus dueños hasta hace poco fueron de la familia Santos, de Juan Manuel Santos, hoy presidente y de Francisco Santos, ex vicepresidente y hoy pésimo periodista de RCN radio. La revista de mayor circulación en el país, Semana, es dirigida por un sobrino de ambos.

Esta historia se repite a lo largo y ancho del país, donde lo privado copa lo público, donde los  intereses de la mayoría desaparecen para dar paso a los interese de unos muy pocos. Esa es nuestra “democracia, maestro”!

Señores Ardila Lulle, Santodomingo, Santos: ustedes ya tienen toda la plata del mundo!  Dejen que los medios de comunicación sean una garantía social frente a los desastres de la guerra; dejen que los periodistas vuelvan a ser respetados por su intelecto; dejen que Colombia construya un sendero de paz con justicia social.


miércoles, 15 de febrero de 2012

"Estados Unidos le daría todo el apoyo al presidente Santos para el proceso de paz"

Carolina Trens /Revista Semana/

Juan Manuel Santos va por el estrecho camino de la mezquindad al igual que su antecesor. El uno con el chiste que se llamó “Ley de justicia y paz”, el otro con la “Ley de Víctimas y Restitución de tierras”. He aquí una opinión distinta, habla el académico norteamericano Marc Chernick sobre la guerra, la negociación y el país:

Semana.com: Usted conoce desde hace mucho el conflicto de Colombia y últimamente nos visita con mucha frecuencia, ¿qué le sorprende ahora de la relación entre el gobierno de Santos y la guerrilla?

Marc Chernick: Lo que ha cambiado es el ambiente de las negociaciones. Todos quedamos sorprendidos después del discurso de posesión de Santos cuando habló de la famosa llave de la paz. Así empezó a ambientar el terreno para algo, para cambiar todo el ambiente de guerra, para decir que a lo mejor hay una salida política, esto fue muy importante. Y esto ocurrió casi al mismo tiempo cuando el entonces jefe de las FARC, ‘Alfonso Cano’, dejaba salir un video a la luz pública en el que también hablaba del deseo de diálogo. Estos dos hechos plantearon la posibilidad de mirar el conflicto de otra manera.

Semana.com: Y desde entonces, ¿cómo han seguido las cosas?

M.C.: De ahí en adelante, y como sabemos todos, nos sorprendió la agenda legislativa del presidente. Se concentró en la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras y en sacar adelante un marco jurídico para el proceso de paz, eso fue muy importante. Sin embargo, es curioso porque aunque no hay un proceso de paz, ni hay comisionado de paz, por primera vez desde la era de Turbay, sí se está preparando el terreno para un posible camino a la paz.

Semana.com: Hace dos semanas las FARC anunciaron que liberarían a seis secuestrados y dieron sus nombres; varios grupos que buscaban intermediar se pronunciaron, pero Santos les respondió con “no se metan, no hace falta la intervención” ¿usted está de acuerdo?

M.C.: Con todo respeto, sí se necesita ayuda en esto. Si el Gobierno les dice a las FARC ya vamos a recogerlos, ellos no van a aceptar esto porque hay demasiada desconfianza. Tiene que haber participación de otras fuerzas, si no, yo creo que no van a soltar a esos secuestrados. El presidente dice que no quiere ni propuestas, ni estudios, ni intermediarios y ha insistido siempre en este punto, pero yo diría que se necesitan no solamente mediadores sino de todos los sectores de la sociedad porque la paz es un asunto nacional y una necesidad para el mundo entero.

Semana.com: ¿Cómo debería ser la participación de países extranjeros en el conflicto?

M.C.: Podría tener varios papeles, no necesariamente debe ser un país, podría ser UNASUR, o instituciones nacionales como la Iglesia católica, pero sí se necesita un mediador y un negociador, alguien que busque conciliar las posiciones y que sea proactivo en el proceso.

Semana.com: Pero ya hubo una mala experiencia con la mediación internacional en el Caguán…

M.C.: No se puede repetir lo que pasó en el Caguán, donde había alrededor de 25 mediadores, no. Hay que ir definiendo y consultando con todos, tanto con el Gobierno como con la guerrilla, pero necesita una persona que represente una institución que ha ganado confianza con los distintos sectores y los actores armados,  pero podía ser UNASUR, Naciones Unidas, a pesar de las dificultades después de la última experiencia, o podría ser un grupo ad hoc de países vecinos.

Semana.com: ¿Cómo se percibe en Washington la posibilidad de un diálogo entre el Gobierno y la guerrilla colombianos?

M.C.: Yo entiendo que la posición de Estados Unidos es que ellos no van a hacer nada sin el visto bueno del presidente Santos, ellos están dispuestos a apoyar un proceso de paz si así lo quiere el presidente y van a apoyar esos términos. Pero yo no creo que haya voluntad de Estados Unidos en presionar a Santos.

Sé que Estados Unidos puede tener mucha influencia en el proceso y podría ser más protagónico, pero hasta que el presidente Santos diga vamos por este camino, ellos no van a presionar.

Semana.com: ¿Se refiere a un apoyo incondicional?

M.C.: Sí, Estados Unidos le daría todo el apoyo al presidente Santos para el proceso de paz y esto es un cambio en relación a otras ocasiones. En el pasado había sectores del gobierno estadounidense que si apoyaban el diálogo, pero también había otros sectores que privilegiaban la lucha antinarcóticos y la lucha antiterrorista. Pero si ahora Santos lo quiere, Estados Unidos lo apoyaría, y eso sería muy importante.

Semana.com: ¿Es correcto hacer una negociación de manera secreta?

M.C.: Hay rumores de que hay contactos directos, no negociaciones, pero si contactos, y creo que sí está bien que lo hagan por fuera de la luz pública, pero lo que no están haciendo, y que se debe hacer, es abonar el terreno. Preparar a la opinión pública, al país para que discutan sobre la posibilidad de una salida política. Es importante que el presidente haya reconocido que aquí en Colombia existe un conflicto interno pero no se está preparando a la gente y hay que hacerlo.

Semana: Pero todos los proyectos del Gobierno, ¿no van en esa dirección?

M.C.: Sí hay Ley de Víctimas, sí hay todo un proyecto de reforma consitucional para un marco jurídico para la paz, pero los comentarios del presidente y de los ministros no están preparando al país para una salida política y siguen marginando a los otros actores de la sociedad civil.

La opinión pública no está lista para un proceso de negociación, porque nadie va a aguantar un proceso de negociación con un grupo del que sólo se oye que son guerrilleros o narcoterroristas. La respuesta de Santos a la carta de ‘Timochenko’ es que no queremos otro Caguán, está bien, eso es claro, pero entonces ¿qué quieren? No tiene que ser el restablecimiento del Caguán, pero sí se puede hablar de una salida política y se puede ser propositivo. Hasta ahora el presidente dice cada rato que hay una llave de paz, pero no la saca.

Semana.com: La semana pasada las FARC dijeron que no se pudieron realizar las liberaciones porque supuestamente el Ejército estaba cerca de la zona, pero el Gobierno dice que desconocían las coordenadas, ¿son las FARC una guerrilla seria, se puede confiar en ellos?

M.C.: Hay que probar. Yo veo que las FARC están hablando, están mandando un mensaje al país y el mensaje es que quieren negociar sin condiciones y que están listos a renunciar al secuestro. Están haciendo videos, escribiendo cartas, yo no recuerdo en ningún momento del pasado en que hayan estado tan involucrados en buscar incidir en la sociedad.

Semana.com: Pero precisamente después del Caguán parece muy difícil que una parte de la sociedad vuelva a tener confianza en ellos.

M.C.: Uno puede tener su propia valoración moral, pero desde una perspectiva de la resolución del conflicto hay que concederle el espacio y reconocer los gestos del otro. Pero también el Gobierno debe hacer estos gestos, no es suficiente hablar de una llave, ¿cuál sería la agenda? ¿cómo se llevaría a cabo? Hay que probar, yo creo que las FARC son serias y creo que las condiciones que hay de aquí en adelante sí pueden construir un apoyo nacional para levantar la paz.

Semana.com: Pero las cartas y los anuncios se combinan con los atentados como el de Tumaco, que ahondan más la desconfianza.

M.C.: Las confrontaciones militares subrayan la necesidad de hacer la paz. No hay cese al fuego, no hay proceso de paz y por eso se suceden estos atentados. Los medios hablan de la bomba en Tumaco, pero hay actos de guerra todos los días, hay bombardeos de las Fuerzas Armadas y hay víctimas civiles.

Semana.com:
Y ¿cuál debe ser el papel de la sociedad civil en este proceso?

M.C.: Yo estuve en una reunión en Barrancabermeja en agosto del año pasado y había 15.000 asistentes pidiendo paz. Las asociaciones de derechos humanos y los que están a favor de la paz están creciendo todos los días. Eso tampoco es algo que haya visto antes, esa participación de la sociedad reflexionando sobre este tema.

La sociedad civil debe estar muy presente, porque ni el Gobierno ni la guerrilla son voceros de toda la sociedad y además porque la paz es no solamente un tema del Gobierno o de la guerrilla, es de toda la sociedad civil y son ellos los que deben estar entusiasmados con la idea de la paz y esto es parte de abonar el terreno.

Semana.com: Una hipotética muerte de ‘Timochenko’ por parte del Ejército asfixiaría más a las FARC, en ese caso ¿con quién se podría negociar?

M.C.: Yo creo que el negociador indicado era ‘Alfonso Cano’ y no era buena idea para la resolución del conflicto haber matado al negociador. Pero las FARC no son manejadas por un solo hombre, sino por un liderazgo colectivo. Espero que no sigan matando a la cúpula, pero reconozco que está es la estrategia militar y hasta que haya un cese al fuego seguirá esa confrontación.

Semana.com: Hay una duda muy común en buena parte de la sociedad y es ¿por qué creer que esta vez sí?

M.C.: Podíamos ir coyuntura por coyuntura, pero no hay tiempo, sin embargo, yo creo que esta vez hay más razones para pensar que sí se puede. Por ejemplo, si comparamos este momento con el del Caguán, las FARC estaban entonces muy fuertes y el Gobierno era débil y se sentía débil, ahora es al revés, y esa fortaleza del Gobierno, si lo maneja con prudencia, y si está dispuesto a promover reformas que el país necesite, sí puede conducir a la paz una salida política y negociada, es decir, la paz.

También es importante resaltar el contexto internacional. Hace 50 años teníamos la Guerra Fría, después la guerra antinarcóticos, después la guerra antiterrorista y Estados Unidos estaba más pegada a estos contextos que a la paz en Colombia, pero hoy día no. En este momento, si Santos quisiera, Estados Unidos apoyaría este proceso en Colombia, y esto es un cambio radical de todos los procesos anteriores.

Hablando con el enemigo

Por Carolina Trens


Es así como se llama uno de los últimos capítulos de la autobiografía del legendario Nelson Mandela “El largo camino hacia la libertad”. Tuvieron que pasar veintiún años para que sus enemigos que lo mantenían preso le dejaran abrazar a su esposa Winnie y ese hecho  marcó para el líder guerrillero el inició de un cambio por parte del enemigo. Para esa época la confrontación armada entre las fuerzas rebeldes MK del CNA y las del gobierno del apartheid de Sudáfrica se había intensificado a niveles asombrosos:

“En diciembre de 1982, la MK hizo estallar bombas en la central nuclear inacabada de Koeberg, en las afueras de Ciudad de El Cabo, y en otros muchos objetivos militares y símbolos del poder del apartheid en todo el país. Ese mismo mes, los militares sudafricanos atacaron de nuevo una sede del CNA en Maseru, Lesotho, matando a cuarenta y dos personas, entre ellas una docena de mujeres y niños… El primer ataque con coche bomba de la MK tuvo lugar en mayo de 1983, y su objetivo era la central de inteligencia de la Fuerza Aérea militar en el corazón de Pretoria. … Murieron diecinueve personas y hubo mas de doscientos heridos.”  (Pagina 536).

En medio de la lucha armada se iba configurando un poderoso movimiento popular  antipartheid  compuesto por más de seiscientas organizaciones y reunido en el United Democratic Front ligado políticamente al CNA. A esas alturas de la pelea al presidente Botha solo se le ocurrió ofrecerle a Mandela la libertad a cambio de “rechazar incondicionalmente la violencia como instrumento político” (cualquier parecido con la realidad de Colombia es “mera coincidencia!!!”).

Mandela respondió a la propuesta: “Que Botha demuestre que es diferente a Malan, Strijdom y Verwoer. Que renuncie él a la violencia. Que diga públicamente que desmantelará el sistema del  apartheid. Que levante la prohibición que pesa sobre la organización del pueblo, el Congreso Nacional Africano. Que libere a todos aquellos que han sido encarcelados, proscritos o exiliados por oposición al apartheid. Que garantice la libertad política para que el pueblo pueda decidir quién desea que le gobierne.” (Pagina 541).

Con el presidente Botha hubo un intento de acercamiento para el dialogo aprovechando los buenos oficios de la Commonwealth interesada en poner fin al apartheid e interpretando el sentir de buena parte de la comunidad internacional que para ese momento tenía en serio aislamiento al gobierno sudafricano. Dice Mandela: “El día en que el grupo de intermediarios había de reunirse con los ministros del gabinete (luego de una reunión con Mandela en prisión), las fuerzas de defensa sudafricanas, por orden del presidente Botha, lanzaron ataques aéreos  y de comando contra bases del CNA en Botswana, Zambia y Zimbabwe. Esto enveneno las conversaciones y el grupo de personas eminentes se marchó inmediatamente de Sudáfrica.”(Pagina 547)

Para 1987  el líder del CNA Oliver Tambo había declarado “que la lucha armada se intensificará hasta que el gobierno  aceptara entablar negociaciones con el fin de abolir el aprtheid”. Se intensificaban dia a dia la violencia política y las presiones internacionales. El gobierno tuvo que liberar a mas de novecientos presos políticos. “Los estadounidenses reconocieron al CNA como elemento indispensable en la búsqueda de cualquier solución en Sudáfrica. Las sanciones contra Sudáfrica se incrementaron.” (Pagina 566)

El liderazgo del presidente Botha se agotó y en su reemplazo asumió Frederick de Klerk, quien comenzó la tarea de desmontar el aparato represivo que sostenía el apartheid, entre otras medidas se la disolución del National Security Management System estructura secreta cuya misión era aniquilar a los movimientos de liberación. Luego fue la legalización del CNA, el CPA, el Partido Comunista de Sudáfrica y de decenas de organizaciones mas; simultáneamente el anunció de  De Klerk: “Ha llegado la hora de las negociaciones”.
Habían terminado los diez mil días de encarcelamiento de Nelson Mandela. “El CNA exigía que el gobierno normalizara la situación del país poniendo fin al estado de excepción, liberando a todos los presos políticos y derogando todas las leyes relacionadas con el apartheid, y el gobierno estaba empeñado en conseguir que el CNA diera el primer paso poniendo fin a la lucha armada.”(Pagina 593)

La primera reunión para la negociación fue saboteada por la policía cerca de Johannesburgo al abrir fuego contra una manifestación de simpatizantes del CNA matando a una decena de ellos e hiriendo a cientos. Mandela le dijo al De Klerk que: “no podía hablar de negociaciones por un lado y asesinar a nuestra gente por el otro”. Siguieron los asesinatos, las provocaciones, las dilaciones por parte del gobierno, sin embargo las lideres del CNA declararon una suspensión de la lucha armada con el fin de darle oxigeno al presidente y lograr un avance en las negociaciones.

Ante la imposibilidad de llegar a un mínimo acuerdo con el gobierno, y la creciente barbarie de agentes del estado que masacraban sin cesar a la gente, el CNA suspendió las negociaciones y acordó emprender una política generalizada de acciones de masas, huelgas, manifestaciones, boicots, esta campaña culminaría en una huelga nacional de dos días. “Mas de cuatro millones de trabajadores se quedaron en sus casas en la mayor huelga política de toda la historia de Sudáfrica.”(Pagina 626)

Volvieron a la mesa de negociaciones donde se aprobó una Asamblea Constituyente electa, que redactaría una nueva Constitución y se elegiría un gobierno de unidad nacional que gobernaría por un periodo de cinco años. EL CNA ganó las elecciones por un amplio margen del 62,6% de los votos. “Tras mas de tres siglos de dominación, la minoría blanca aceptaba su derrota y entregaba el poder a la mayoría negra.”

Pero este era apenas un instante de reposo para el gran Mandela: “La verdad es que aún no somos libres; sólo hemos logrado la libertad de ser libres, el derecho a no ser oprimidos. No hemos dado el último paso, sino el primero de un camino aún más largo y difícil. Ser libre no es simplemente desprenderse de las cadenas, sino vivir de un modo que respete y aumente la libertad de los demás. La verdadera prueba de nuestra devoción por la libertad no ha hecho mas que empezar”. (Pagina 647)

martes, 27 de diciembre de 2011

La lucha armada

Por Carolina Trens

“Personalmente, la lección que aprendí de aquella campaña fue que, en última instancia, no teníamos más alternativa que la resistencia armada y violenta. Una y otra vez habíamos empleado todos los recursos no violentos de los que disponíamos en nuestro arsenal – discursos, delegaciones, amenazas, marchas, huelgas, encarcelamientos  voluntarios ‑ sin resultado alguno, ya que todas nuestras iniciativas eran aplastadas con mano de hierro. Un luchador por la libertad aprende, por el camino más duro, que es el opresor el que define la naturaleza de la lucha. Con frecuencia, al oprimido no le queda más recurso que emplear métodos que reflejan los empleados por su contrincante. A partir de un determinado momento, sólo es posible combatir el fuego con el fuego.”

Ante esta cita, exaltados violentólogos colombianos y de otras latitudes no dudarían primero en atribuírsela a las FARC y luego en producir “una enérgica condena” porque sin mas la calificarían de terrorista. ¡Palmo de narices!

Quien así pensaba era el legendario Nelson Mandela y lo relata en su hermosa autobiografía “El largo camino hacia la libertad”[1], libro que todo revolucionario debe estudiar detenida y rigurosamente: Cómo es que un líder guerrillero se hace al premio Nobel de Paz, cómo se producen las negociaciones en Sudáfrica entre el Congreso Nacional Africano (CNA) y el gobierno del apartheid que terminan con una feroz guerra, cómo Mandela es electo presidente luego de 27 años tras las rejas, cómo se ha convertido Mandela para millones en el mundo en símbolo de lucha inclaudicable, en la victoria de la dignidad, en el triunfo de la esperanza.

Han de pasar muchos años de enfrentar la no vida desde aquel día de la circuncisión como prueba de valor y estoicismo, el paso según la tradición xhosa
de niño a hombre, cuando Mandela sintió no solo la herida física sino la espiritual al oír de boca de su jefe: “somos un pueblo conquistado. Somos esclavos en nuestro propio país. Somos arrendatarios de nuestra propia tierra. Carecemos de fuerza, de poder, de control sobre nuestro propio destino en la tierra que nos vio nacer. ... Toserán hasta escupir los pulmones en las entrañas de las minas del hombre blanco... para que el blanco pueda vivir una vida de prosperidad sin precedentes.” (p. 41)

No hubo en la vida del líder un día en el que decidió ser rebelde, o insurgente o guerrillero, “la continua acumulación de pequeñas ofensas, las mil indignidades y momentos olvidados, despertaron mi ira y rebeldía, y el deseo de combatir el sistema  que oprimía a mi pueblo.” (p105) El sistema surafricano era el de la “segregación”, el de la supremacía blanca. Por ley divina y terrenal los blancos eran los amos propietarios de todo de los bienes y derechos; los negros africanos, los mestizos y los indios eran los esclavos.

Naturalmente Mandela ingresa al Congreso Nacional Africano constituido en 1912 organización del nacionalismo africano, cuyo objetivo fundamental era el derrocamiento del gobierno y del sistema y el establecimiento de un estado democrático. Transcurrieron años de huelgas masivas, detenciones, procesos y condenas políticas.

El gobierno adoptaba medidas cada vez mas feroces para impedir la expresión política y organizativa del pueblo; la muerte violenta era la respuesta a la protesta pacifica. También hubo largas y acaloradas discusiones al interior del CNA sobre temas políticos cruciales relacionados con el carácter de la lucha; incorporar o no a blancos y comunistas, seguir en la lucha legal o adoptar otras formas de lucha incluso la armada. “La resistencia pasiva no violenta es eficaz en la medida en que los oponentes se adhieren a las mismas reglas que uno. Pero si la respuesta a una protesta pacífica es la violencia, su eficacia desaparece. Para mi, la no violencia no era un principio moral inviolable, sino una estrategia. No existe bondad moral alguna en recurrir a un arma ineficaz.” (p167)

Hacia 1954 decía Mandela: “Las nuevas leyes y tácticas del gobierno habían hecho que las viejas formas de protesta masiva – mítines públicos, declaraciones de prensa, huelgas- resultaran extremadamente peligrosas y autodestructivas. ... Se requiere “la adopción de nuevas formas de lucha política. Los viejos métodos son hoy suicidas.” (p172)   Y mas adelante: “ planteé que el estado no nos dejaba más alternativa que la violencia. Dije era inmoral y que constituía un grave error someter a nuestro pueblo al ataque armado del estado sin ofrecerle algún tipo de alternativa. Mencioné una vez más que la gente se estaba armando por su cuenta. La violencia estallaría aunque no la propugnáramos nosotros. ¿Acaso no sería mejor ponernos a la cabeza de la misma y orientarla de modo que se pudiesen salvaguardar vidas atacando a los símbolos de la opresión y no a las personas?” (p283)

Nace así el MK “La lanza de la nación” – Umkhonto we Sizwe – con el mas amplio criterio político, ingresaron blancos de otros partidos incluido el comunista, mestizos e indios. Mandela, como responsable de crear un ejército, se sumergió en el estudio de las guerras, las que libraron entre africanos, las de los africanos contra los blancos y las de estos entre ellos. Estudio a los clásicos de las guerras de guerrillas Deneys Reitz, de los generales bóers contra los ingleses; los libros del Che, Fidel y Mao; se informó sobre “la lucha armada del pueblo etiope contra Mussolini y sobre los ejércitos guerrilleros de Kenia, Argelia y Camerún.” (p285)

El 16 de diciembre el gobierno fue sorprendido con las primeras explosiones del MK demostrando que “teníamos la razón - y la dinamita – de nuestra parte” y se lanzó el nuevo manifiesto:

....”Umkhonto we Sizwe combatirá por la libertad y la democracia empleando nuevos métodos, que necesariamente complementarán las acciones emprendidas por el movimiento de liberación ya existente...

.... Esperamos que el gobierno y sus simpatizantes recuperen la razón antes de que sea demasiado tarde, de modo que tanto el gobierno como su política puedan cambiar antes de que la situación degenere en una desesperada guerra civil.” (p295-296).

No importa el lugar geográfico de la lucha por la libertad, es igual el sacrificio, la resolución, la audacia, la intrepidez de los pueblos. Es igual también la decisión del poder de la opresión de aniquilar a los movimientos revolucionarios, a sus lideres, a todo lo que se oponga a la supervivencia de sus privilegios. 

Las similitudes de los procesos de Sudáfrica y Colombia son interminables, la lucha por la tierra, la falta de visión capitalista de las clases dominantes, los brutales métodos de represión, las enormes desigualdades sociales, económicas políticas y culturales. Para no ir muy lejos Colombia ya se ubica junto con Haití y Angola entre los países mas desiguales del mundo. En el país de Mandela se libró una heroica lucha armada, como la que se libra en Colombia profunda, auténtica tanto que como decía el Comandante Alfonso Cano: “Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana.”

Nelson Rolihlahla Mandela, Madiba


[1] Baje y difunda el texto completo en www.irreverenciasmonas.blogspot.com